
Entonces, como reencarnación de la diosa que es, debe vivir en el templo hasta la pubertad y sólo saldrá una vez al año, pero en procesión, sobre una especie de trono y sin tocar el suelo, pues el suelo es impuro.
Cada día, se asoma por una ventana a las doce en punto a saludar a los turistas y recuerdo aquel momento con vergüenza y unas ganas inmensas de salir de allí.
Cuando pierden la condición de diosas con su primera menstruación son mujeres marcadas, los hombres no se atreven a acercarse a ellas y suelen desembocar en la mendicidad o prostitución.
Hoy leo en El País que la Diosa Kumari se ha ido con su padre EEUU a ver un documental sobre su vida. Este sacrilegio deberá pagarlo con su expulsión del templo. Pero yo siento el regocijo de que hasta las culturas o los valores tradicionales milenarios caen como gigantes con pies de barro aunque sea muy poco a poco. Porque un secuestro así no es más que un secuestro con el beneplácito social; como un robo sigue siendo un robo por muy consensuado que esté entre los poderosos.
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