
Se recortan las luces de la tarde
la pequeña escultura,
en humilde actitud,
cubre presencias.
No se oyen pisadas;
los pájaros dormitan,
y un recuerdo de voz
cuenta palabras:
Descubre tu presencia
y áteme tu vista y tu hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.
La plaza fue sin luz
y el cántico seguía
Ávila
(Dionisia García- Antífonas-)
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