
Porque lo doloroso no es la foto en sí sino lo que subyace en ella. Y subyace la explotación, el hambre, la incultura, la supervivencia; y la hipocresía y el mantenimiento de un sistema que engorda siempre a los explotadores.
Hoy recibo de alguna red contra la violencia a la que estoy suscrita una invitación a la firma de un manifiesto contra el hambre y la explotación de las niñas y niños de Nigeria; al poco recibo la denuncia de una caso de maltrato en Tandil-Buenos Aires- en el que un padre sale incólume y ajeno a la muerte de su mujer embarazada y encima va y reclama la casa en la que vive la abuela con los los nueve hijos de la pareja. Y todo es tan tremendo, tan espeluznante que me pregunto qué hago yo aquí mientras miro unas fotos de alta definición y perfecto encuadre o firmo en contra del hambre y la explotación de las criaturas de Nigeria.
Cansada, eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario