Voces de mujer
Espacio de reflexión, denuncia, recreo y conocimiento. No, no es demasiado si lo hacemos.
jueves 9 de febrero de 2012
sábado 4 de febrero de 2012
De política
Demasiadas cosas están sucediendo como para seguir callada. La victoria de la derecha ya empieza a notarse: supresión de EpC en las centros educativos, vuelta a la ley de supuestos en lugar de la ley de plazos, copago en justicia, en sanidad, ¿tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema? La noticia me pareció de tal calado que pasé el día de ayer sobrecogida. No sé qué estarían dispuestos a hacer, pero sí sé que dependerá del inmovilismo de la ciudadanía. Empezaron con el desprestigio a los sindicatos, lo cual les dejaría las manos mucho más libres, aunque con esta mayoría otorgada no necesitan de nadie.
Han pasado cuatro años despotricando contra Educación para la Ciudadanía en base a un libro que se titula así, pero que nada tiene que ver con los libros de texto homologados. Los autores, ya en el prólogo de la segunda edición -que es la que yo poseo- explican la manipulación de la que están siendo objeto por parte de la derecha y del boicot en determinados e influyentes medios de las cartas que envían.
Leo a Beatriz Gimeno y me parece imprecindible estar al tanto de sus análisis y reflexiones. Lúcida, comprometida y clara a veces llego a pensar si no seremos demasidas voces insistiendo en lo mismo, pero enseguida me digo que no, que tal vez sea el pudor de las gentes sensatas lo que ha determinado el panorama actual.
En cuanto a nuestro municipio he de reconocer el esfuerzo de gobernar con estas características, aunque también la frustración ante medidas que no comparto. El arte de lo posible me lleva demasiado a menudo a pensar si lo posible es lo que es o podría ser otra cosa en base a otros comportamientos, otras negociaciones, otra manera de resistir con la cuerda tensada.
Han pasado cuatro años despotricando contra Educación para la Ciudadanía en base a un libro que se titula así, pero que nada tiene que ver con los libros de texto homologados. Los autores, ya en el prólogo de la segunda edición -que es la que yo poseo- explican la manipulación de la que están siendo objeto por parte de la derecha y del boicot en determinados e influyentes medios de las cartas que envían.
Leo a Beatriz Gimeno y me parece imprecindible estar al tanto de sus análisis y reflexiones. Lúcida, comprometida y clara a veces llego a pensar si no seremos demasidas voces insistiendo en lo mismo, pero enseguida me digo que no, que tal vez sea el pudor de las gentes sensatas lo que ha determinado el panorama actual.
En cuanto a nuestro municipio he de reconocer el esfuerzo de gobernar con estas características, aunque también la frustración ante medidas que no comparto. El arte de lo posible me lleva demasiado a menudo a pensar si lo posible es lo que es o podría ser otra cosa en base a otros comportamientos, otras negociaciones, otra manera de resistir con la cuerda tensada.
"Los que están tan locos como para pensar que pueden cambiar el mundo… son los que lo consiguen” (Steve Jobs)
viernes 30 de diciembre de 2011
Un poco de humildad para el Nuevo Año
"Se hace urgente un poco de humildad y vernos en perspectiva. El universo tiene 13,7 miles de millones de años; la Tierra, 4,45 miles de millones; la vida, 3,8 miles de millones; la vida humana, 5-7 millones; y el homo sapiens unos 130-140 mil años. Por lo tanto, hemos nacido hace solo “unos minutos”, fruto de toda la historia anterior. Y de sapiens estamos pasando a ser demens, amenazadores de nuestros compañeros en la comunidad de vida. (Leonardo Boff)
Leo a Leonardo Boff, lúcido y disciplinado, en su columna de los viernes. Entonces miro a mi alrededor y comparo, y me deprimo un poco. Y recuerdo que anoche llegué a casa cuando daban el final de La Noche de la Iguana, cuando el anciano poeta consigue, por fin, la inspiración para terminar su poema. Entonces muere. Y me parece que es con este poema con el que deseo felicitar el Año Nuevo
Con qué serenidad la rama del olivo
mira como declina la luz del cielo,
sin un llanto, sin dolor, sin desconsuelo,
sin un rezo por el sol que se ha perdido.
Pero el árbol, por la noche ennegrecido,
llega a un día en que el cénit de su vida
se extinguirá por siempre,
aunque, enseguida,
de él una segunda historia habrá nacido.
Una historia que ya no será angélica,
un contubernio entre la lluvia y el surco.
Pues cuando al final el tierno tallo
tronco caiga como plomada sobre la tierra,
entre tierra y tallo, en placentera guerra,
una intimidad obscena se establece
y otro árbol brota que sus ramas mece
sobre el deseo corruptor de la tierra.
Y otra vez, la rama del olivo
mira como declina la luz del cielo
sin un llanto, sin dolor, sin desconsuelo,
sin un rezo por el sol que se ha perdido.
Ay mi Señor!
si pudiera hallar un nido
que me sirviera de próxima morada
no únicamente en esa rama dorada,
sino en este pobre corazón estremecido
sábado 3 de diciembre de 2011
En este otoño templado
A veces pienso que ya he dicho lo que pienso en tantas y tan diferentes maneras que no merece la pena escribir nada más. No obstante enseguida siento que escribir es como vivir y si tiene sentido lo uno, también lo otro. De todas formas he de reconocer un cierto cansancio en lo que se refiere al decir.
Acudí hace unos meses a un Pleno de mi Ayuntamiento y terminé sonrojada, aburrida y hastiada ante algunas intervenciones. La sra. Lorente se jactaba de pasear por la calle del Generalísimo de La Aparecida sin que se le moviera una pestaña, a la vez que reprochaba al actual equipo de gobierno el que pretendiese poner a nuestras calles nombres de mujeres. Tal declaración de incompetencia, incultura e insensibilidad me dejó perpleja. Porque no es posible que se nos gobierne, se nos haya gobernado bajo esos parámetros fascimisóginos. Ni siquiera se atienen a la corrección política.
Por fin conseguí y leí Los recuerdos del provenir de Elena Garro Navarro. Libro tan inmenso como inmensa es la injusticia del no reconocimiento de esta gran escritora precursora del realismo mágico. No me extraña si las propias mujeres albergan tan hondamente esa misoginia.
Otro libro que quiero reseñar aquí es El enigma de Jam Morris. Jam, anteriormente James, nos relata con una claridad expositiva, una sencillez y sinceridad apabullantes su experiencia de transformación en la mujer que anhelaba ser. Sólo desde el prejuicio y la mente adoctrinada al servicio de las normas puede cuestionarse este proceso y determinación. Necesitamos una educación y cultura liberadoras para poder ver, entender, amar... No hay otra manera.
Ahora leo el reeditado libro de Marcela Lagarde de los Ríos "Los cautiverios de las mujeres: madres esposas, monjas, putas, presas y locas"y doy gracias al destino por tener acceso a una información-formación que calculadamente se nos ha ocultado.
Ando en una relación de amor-odio con facebook. No sé, no sé... miro de reojo este invento que ni te deja estar ni no estar.
Acudí hace unos meses a un Pleno de mi Ayuntamiento y terminé sonrojada, aburrida y hastiada ante algunas intervenciones. La sra. Lorente se jactaba de pasear por la calle del Generalísimo de La Aparecida sin que se le moviera una pestaña, a la vez que reprochaba al actual equipo de gobierno el que pretendiese poner a nuestras calles nombres de mujeres. Tal declaración de incompetencia, incultura e insensibilidad me dejó perpleja. Porque no es posible que se nos gobierne, se nos haya gobernado bajo esos parámetros fascimisóginos. Ni siquiera se atienen a la corrección política.
Por fin conseguí y leí Los recuerdos del provenir de Elena Garro Navarro. Libro tan inmenso como inmensa es la injusticia del no reconocimiento de esta gran escritora precursora del realismo mágico. No me extraña si las propias mujeres albergan tan hondamente esa misoginia.
Otro libro que quiero reseñar aquí es El enigma de Jam Morris. Jam, anteriormente James, nos relata con una claridad expositiva, una sencillez y sinceridad apabullantes su experiencia de transformación en la mujer que anhelaba ser. Sólo desde el prejuicio y la mente adoctrinada al servicio de las normas puede cuestionarse este proceso y determinación. Necesitamos una educación y cultura liberadoras para poder ver, entender, amar... No hay otra manera.
Ahora leo el reeditado libro de Marcela Lagarde de los Ríos "Los cautiverios de las mujeres: madres esposas, monjas, putas, presas y locas"y doy gracias al destino por tener acceso a una información-formación que calculadamente se nos ha ocultado.
viernes 23 de septiembre de 2011
Instantes ganados
Y esta soledad a la que me aproximo cada díacuando el silencio ayuda y los trabajos se detienen,
y aquellos que amo tanto se han marchado a sus cosas.
¿Cómo es posible que amando se esté solo?
Pero yo no he elegido este mal,
ni su voz, queda aún, y pretenciosa.
Aguardo en el lugar de siempre,
y vivo con fervor los instantes ganados
(...)
(Dionisia García. Tiempos del cantar.)
domingo 11 de septiembre de 2011
El otro 11 de septiembre
Silvia Cuevas Morales, poeta y escritora nos regala este homenaje a Salvador Allende. Gracias, Silvia.
sábado 10 de septiembre de 2011
De bienes y carencias
No me interesa saber de qué bienes gozan sus señorías, me interesa ahondar en los porqués de un sistema que permite estas monstruosas desigualdades, en los porqués de los silencios de los llamados partidos de izquierda que nacieron con vocación de justicia social, en los porqués de los silencios de una iglesia que no se posiciona ni defiende en lo concreto los valores que predica. Si sus señorías tienen este mundo y parte del otro es porque pueden tenerlo y eso es lo grave. No sé si tenemos esperanza como especie. Leo que más de trece millones de personas son víctimas de la hambruna y me pregunto qué diferencia habría si la cifra se multiplicase por cuatro o por diez. No, no creo que tengamos remedio. Dice Leonardo Boff que estamos gobernados por ciegos e irresponsables. Termino con sus palabras, pues las mías, en este hoy, son demasiado pesimistas:
Es imperativo un nuevo rumbo global, si queremos garantizar nuestra vida y la de los demás seres vivos. La civilización científico-técnica que nos ha permitido niveles exagerados de consumo puede poner fin a si misma, destruir la vida y degradar la Tierra. Seguramente no es para esto para lo que hemos llegado a este punto en el proceso evolutivo. Urge tener valor, osadía para cambios radicales, si es que todavía nos tenemos un poco de amor a nosotros mismos.
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