lunes, 28 de mayo de 2018

De investigación y formación

Existen maneras de ver o estar en el mundo; a mí me parece que si no tenemos una base en formación, no transmitimos nada, es más, estamos vacías y eso se nota. Transmites cuando crees en algo, cuando te implicas, trabajas, reconoces... Y eso nos pasó en la Obra "Beatriz Galindo en Estocolmo" basada en un libro de Blanca Baltés.

Mirad qué capricho de escenario. Todo, absolutamente todo nos era familiar: el Lyceum Club, los diseños de Victorina Durán, Ernestina de Champourcín, Oculto sendero, Ángeles Santos...

Aquí una muestra de las sillas, todo el decorado contenía un mimo y un amor perceptible incluso para las personas más ajenas.


Y cómo no felicitar a las actrices, Carmen Gutierrez, al fondo, de lila interpretó a Isabel Oyarzábal con total versosimilitud, Ana Cerdeiriña, Carmen Gutierrez, Chupi LLorente y Gloria Vera llevaron adelante a Clara Campoamor, Victoria Kent, Concha Méndez y algunas "maridas".

Pocas veces he vivido una emoción semejante. Era nuestro Lyceum Club, éramos nosotras en ellas.

Mi vida sigue haciendo aquellas cosas en las que creo después de una de las mayores decepciones que me ha puesto la vida delante.Todo cambia.


lunes, 2 de abril de 2018

De Pessoa





"No sé quién soy, qué alma tengo. Cuando hablo con sinceridad no sé con qué sinceridad hablo. Soy variadamente otros que un yo no sé si existe (si es esos otros).

Siento creencias que no tengo. Me arroban ansias que repudio. Mi perpetua atención sobre mí perpetuamente me denuncia traiciones del alma a un carácter que quizá no tenga, ni ella cree que tengo.

Me siento múltiple. Soy como un cuarto con innumerables espejos fantásticos que dislocan reflejos falsos, una única anterior realidad que no está en ninguna ni está en todos.

Como el panteísta se siente árbol y hasta su flor, yo me siento varios seres. Me siento vivir vidas ajenas, en mí, incompletamente, como si mi ser participase de todos los hombres, incompletamente en cada uno, mediante una suma de no-yos sintetizados en un yo postizo.

Fernando Pessoa. "No sé quién soy, qué alma tengo". 1935



martes, 13 de marzo de 2018

De feminismo


Llevo doce años trabajando, formándome y viviendo el feminismo. No puedo separar mi vida del feminismo. No sé si es o no un deber ético; yo lo vivo como una necesidad. Tengo un sentimiento de gratitud hacia las grandes mujeres que he leído y conocido. Porque ellas me hicieron mejor persona, o eso creo. He leído con pasión, subrayado... Me he emocionado y he compartido y comparto en un bar, en redes, en comidas con mi familia... Soy apasionada y soy feminista.

Marcela Lagarde, Kate Millet, Mery Wollnstoncraft, Amelia Valcárcel, Nuria Varela, Ana de Miguel, Isabel Franc, Betty Friedan, Victoria Sendón de León, Yayo Herrero, Beatriz Gimeno, Elena Simón, Victoria Camps, Alicia Puleo, Cristine de Pizán, Olympia de Gouges, Flora Tristán, Lidia Falcón, Simone de Beauvoir, Silvia Federici, Despentes, Laura Freixas, Judith Butler -sí, también-...

Ya veis que salen sin orden, tal vez sea el sentido de la urgencia.

Me dejaré títulos, autoras. Son libros que tengo en casa, perfectamente localizados y que me sostienen, me aseguran, me recuerdan que "soy mujer y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea" - (A. Pizarnik)

He trabajado en un espacio muchos años del que me he visto expulsada. Me ha dado grandes satisfacciones y últimamente bastantes decepciones. No voy a hablar de culpas. Ni sirve ni interesa. Pero sí del hecho de que sigo viva y no voy a deshacerme en la nada.

Nos amparamos en otra asociación. Porque no soy sola; soy también los otros y las otras, como cualquiera. Decidimos trabajar a nivel comarcal y ahí estamos, en nuestra comarca de la que forma parte Orihuela. Por eso nuestro derecho a ser también en Orihuela. Y no tenemos ánimo de separar, pero si vamos a ejercer el derecho a ser en cualquier lugar. 

Somos Mujeres por Mujeres Jacarilla 2012. Trabajamos a nivel comarcal y hay mucho por hacer. 
Y ahí andamos.








viernes, 16 de febrero de 2018

Vemos lo que somos



Decía Pessoa, cuya exposición en el Reina Sofía esperamos ver el domingo, que no vemos lo que vemos, vemos lo que somos. Por eso creo que en este viaje que hoy emprendemos veremos mucho. Porque mucho ha sido lo investigado, aprendido, intercambiado y disfrutado.

En Madrid haremos un recorrido partiendo de La Casa de las Siete Chimeneas, sede de la fundación del Lyceum y pasaremos por lugares emblemáticos relacionados con las mujeres trabajadas de la mano de Experimenta Madrid. Por la tarde asistiremos a la representación de Beatriz Galindo -alias de Isabel Oyarzábal- para terminar el domingo en el Reina Sofía donde haremos la visita con mirada de género organizada por Jane. Hay cuadros de mujeres inmensas completamente desconocidas

El viaje ya lo llevamos dentro. La concreción será un trámite.

Este dibujo de Maria Marta Guzzeti me ha parecido ilustrativo.  Maria Marta caminó con nosotras en nuestros comienzos y ahora, de manera recurrente, pienso en lo que fue y lo que es, en lo vivido y lo sufrido y en la necesidad de emprender vuelo.

Tres palabras- tres clavos
sujetándose al cuerpos
tres alas en mi alma
sosteniéndome el vuelo

El día se hizo luz
cuando rompí el silencio.
Después... Tú ya lo sabes
Resucité hacia dentro

Fui distinta y la misma.
Me despojé en secreto
y me quedé sin mí
por llenarme de cieno

Tres palabras; tres clavos
para quietar mi cuerpo
y despertar mi alma

Tres flechas en lo eterno
Tres dones de Tu amor
Tres rosas en mi cieno.

Ernestina de Champourcín

 Es trabajo en común, apoyo mutuo, ánimo, aceptación de errores...La sororidad es esto.

domingo, 4 de febrero de 2018

De regreso a casa



Buenos días a la buena gente. Regreso de un viaje diferente, no tan largo, difícil y escabroso como el anterior. Y regreso con ganas de dar a la risa y a la alegría el espacio que merecen.
Recuperamos el ritmo y seguimos.

jueves, 11 de enero de 2018

Mi ración de alegría en 2018



Recordaré el 2017 como el año en que a punto estuve de perder mi alegría. Esa con la que me despierto, con la que convivo y que creo transmitir.

Estuve a punto, pero reaccioné a tiempo. No sin ayuda, claro. Las maledicencias, mentiras, inacciones y manipulaciones me enviaron a un lugar lúgubre en el que no veía salida fuera de la contienda diaria.

Ahora que cada cual escriba o interprete la historia. Yo ya lo hice.

Continúo trabajando por el feminismo, algo que me mueve y da sentido a mis días. Albergo la ilusión de las pequeñas cosas ¡Qué feliz me hizo ese sombrero pensando en la posible intérprete de Maruja Mallo. Y ni os cuento las latas de sardinas del 26, año de la fundación del Lyceum. Ningún tesoro hubiese sacado más risas a unas latas. Convivía con mis compañeras, todo me recordaba algo amable y me considero afortunada por estar de nuevo contribuyendo a hacer feminismo y a hacernos felices - no sabría decir qué va antes que qué-.


Hago referencia a Carmen Martín Gaite por varios motivos. Uno de ellos es su hermoso poema "Mi ración de alegría": Defiendo la alegría/ la precaria, amenazada/ difícil alegría... El otro por ser una de las mujeres que más empeño puso en rescatar a las mujeres del Lyceum Club Femenino, por haber descubierto a Elena Fortún, por el estupendo prólogo que incorpora a "Celia, lo que dice" y por habernos llevado, junto a Nuria Varela, a trabajar, conocer y reconocer la labor de muchas de estas mujeres en nuestro flamante libro "Generación del 26", una parte tan solo de lo que será la exposición que preparamos.

Y porque una vez recuperada mi ración de alegría vive en mí Carmen Martín Gaite y eso me aporta una mayor riqueza.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Vida y obra de Elena Fortún



Una mañana del 24 de diciembre estupenda. He acabado Celia, lo que dice y he conocido a Elena Fortún. Ahora sí. Ahora puedo hacerme una idea de quién era Encarnación Aragoneses Urquijo. 

Una compañera ha trabajado su biografía. Supongo que sabía de ella más que yo, pues yo tan solo había leído Oculto sendero. Pero la vida no nos dice apenas nada, nos dice la obra. Y pensaba que eso puede aplicarse a cualquier persona.


Porque es en la obra donde se nos conoce. Y tras leer tan solo una, creo estar en condiciones de afirmar que Elena Fortún no tuvo una vida tan triste como creía. Su vida está sostenida por un poder de creación que deduzco sería muy grato para ella. Tal vez no pudo vivir esa "vida plena" a la que muchas veces aludimos, pero crear un personaje como Celia, que anda suelta y se cuela en nuestras vidas porque soy/somos ella, ha de ser como quien tiene una perla -llámese don- que no puede compararse a casi nada. 

Hace poco aludía a su pesimismo o desesperanza en sus cartas a Carmen Laforet, pero ese estado de despedida no puede invalidar el todo que construye una vida.

Creo que fue María Lejárraga la que la convenció de que dejara lo de la representación de las máquinas Electrolux y se dedicara a escribir. Que las diosas bendigan a María Lejárraga por enseñarle el camino y a Elena Fortún por verlo.

Tendría carencias, es innegable, pero fuertemente compensadas por el poder de la creación.

Antes podía decir que conocía la vida, con limitaciones, de Elena Fortún; ahora puedo afirmar que conozco y amo a Elena Fortún.

Celia no nació para rescatar a Elena; Celia fue creada por Elena para rescatarnos a cada una de nosotras.

Deseando regresar.