jueves, 11 de enero de 2018

Mi ración de alegría en 2018



Recordaré el 2017 como el año en que a punto estuve de perder mi alegría. Esa con la que me despierto, con la que convivo y que creo transmitir.

Estuve a punto, pero reaccioné a tiempo. No sin ayuda, claro. Las maledicencias, mentiras, inacciones y manipulaciones me enviaron a un lugar lúgubre en el que no veía salida fuera de la contienda diaria.

Ahora que cada cual escriba o interprete la historia. Yo ya lo hice.

Continúo trabajando por el feminismo, algo que me mueve y da sentido a mis días. Albergo la ilusión de las pequeñas cosas ¡Qué feliz me hizo ese sombrero pensando en la posible intérprete de Maruja Mallo. Y ni os cuento las latas de sardinas del 26, año de la fundación del Lyceum. Ningún tesoro hubiese sacado más risas a unas latas. Convivía con mis compañeras, todo me recordaba algo amable y me considero afortunada por estar de nuevo contribuyendo a hacer feminismo y a hacernos felices - no sabría decir qué va antes que qué-.


Hago referencia a Carmen Martín Gaite por varios motivos. Uno de ellos es su hermoso poema "Mi ración de alegría": Defiendo la alegría/ la precaria, amenazada/ difícil alegría... El otro por ser una de las mujeres que más empeño puso en rescatar a las mujeres del Lyceum Club Femenino, por haber descubierto a Elena Fortún, por el estupendo prólogo que incorpora a "Celia, lo que dice" y por habernos llevado, junto a Nuria Varela, a trabajar, conocer y reconocer la labor de muchas de estas mujeres en nuestro flamante libro "Generación del 26", una parte tan solo de lo que será la exposición que preparamos.

Y porque una vez recuperada mi ración de alegría vive en mí Carmen Martín Gaite y eso me aporta una mayor riqueza.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Vida y obra de Elena Fortún



Una mañana del 24 de diciembre estupenda. He acabado Celia, lo que dice y he conocido a Elena Fortún. Ahora sí. Ahora puedo hacerme una idea de quién era Encarnación Aragoneses Urquijo. 

Una compañera ha trabajado su biografía. Supongo que sabía de ella más que yo, pues yo tan solo había leído Oculto sendero. Pero la vida no nos dice apenas nada, nos dice la obra. Y pensaba que eso puede aplicarse a cualquier persona.


Porque es en la obra donde se nos conoce. Y tras leer tan solo una, creo estar en condiciones de afirmar que Elena Fortún no tuvo una vida tan triste como creía. Su vida está sostenida por un poder de creación que deduzco sería muy grato para ella. Tal vez no pudo vivir esa "vida plena" a la que muchas veces aludimos, pero crear un personaje como Celia, que anda suelta y se cuela en nuestras vidas porque soy/somos ella, ha de ser como quien tiene una perla -llámese don- que no puede compararse a casi nada. 

Hace poco aludía a su pesimismo o desesperanza en sus cartas a Carmen Laforet, pero ese estado de despedida no puede invalidar el todo que construye una vida.

Creo que fue María Lejárraga la que la convenció de que dejara lo de la representación de las máquinas Electrolux y se dedicara a escribir. Que las diosas bendigan a María Lejárraga por enseñarle el camino y a Elena Fortún por verlo.

Tendría carencias, es innegable, pero fuertemente compensadas por el poder de la creación.

Antes podía decir que conocía la vida, con limitaciones, de Elena Fortún; ahora puedo afirmar que conozco y amo a Elena Fortún.

Celia no nació para rescatar a Elena; Celia fue creada por Elena para rescatarnos a cada una de nosotras.

Deseando regresar.



miércoles, 6 de diciembre de 2017

Autoras inciertas




Leo este libro de Nuria Capdevilla-Argüelles, y regreso varias veces a una de sus dedicatorias. Dice así: 

"A Elena Fortún le gustaba sentarse en la Plaza de Santa Ana en Madrid. Le parecía un lugar mágico en el centro de una ciudad maravillosa.
Cuánta razón tenía... Cuánto me acompañas..."

Una y otra vez me repetía: "cuánto me acompañas..." Y es que nunca me han dejado las personas que han sido y no son; y sí son. Son porque tengo la voluntad, el deseo de que entren en mí; o tal vez entran en mí por sí solas, por una especie de corriente invisible que permite la transmisión en unos casos y provoca la desconexión en otros.

Nuria Capdevilla es una autoridad, pero no solo en cuanto al conocimiento, sino en cuanto al sentimiento, la emoción. Conjuga magistralmente, para mi gusto, ambas cosas en este libro, y deja un poso de proximidad, de verdad, que conmueve y te acerca a ella. Con el respeto que inspira una autoridad y la cercanía que inspira a la vez alguien con quien conectas en modos o maneras de decir.

Regreso a este blog muchas veces porque no puedo seguir leyendo sin un reconocimiento de la deuda contraída. En ese "cuánto me acompañas" habitan tantos nombres, tantos... que es un gozo experimentar el abrazo invisible que se produce con muchos de ellos.

Nuria Capdevilla- Argüelles, Victorina Durán, Elena Fortún, Isabel Oyarzábal, Carmen Baroja, María Goyri, Matilde Huici, Victoria Kent, Zenobia...

Mi querido Jaime...

Cuánto me acompañáis...


                                                                       "Solo la verdad es moral; la mentira es inmoral" (Victorina Durán)

miércoles, 29 de noviembre de 2017

De la Generación del 26



Llega un momento en el que una no sabe donde termina su ser individual y empieza su ser social.
"En mi hambre mando yo" contesta un jornalero andaluz al cacique que va a pedirle el voto. "En mi hambre mando yo" escribe Isabel Oyarzábal Smith en forma de novela. Y en mis ritmos, mis tiempos y mis anhelos mando yo.

Trabajamos a la Generación del 26 siguiendo la propuesta de denominación de Laura Freixas y que nos parece de lo más atinada. La pasión de cada una por la mujer elegida la transmite sin pretenderlo incluso. La última vez que nos vimos yo no pude ni hablar de la mía. Era tal el gozo de la comunicación, el entusiasmo, que no me atrevía a moverme para no romper nada. Sabía que todo esto era posible. Por eso no podía quedarme en un espacio donde ni siquiera podía plantear si "escribimos o no una carta a la prensa". "Es así" como diría Victorina Durán. Por eso el uso de otros espacios, la calle incluso. El mundo es tan inmenso...

Coordinar es trabajoso, sí, pero yo estoy íntimamente agradecida a las compañeras que han confiado en que podría hacerlo. Ahora me nutro de todas, de sus estilos, sus maneras de decir... Me resuenan frases enteras asociadas a rostros, sonrisas... Todo es amable. Y el dolor va cediendo.

Algunas personas quedaron atrás para siempre. Me sobran los motivos. Pero otras, estén donde estén, las llevo muy adentro. Y a alguna especialmente por alzar su voz cuando alrededor sólo había silencio.

Puede la ilusión a la decepción. Es así.







domingo, 19 de noviembre de 2017

Parecía tan difícil...


“Cuando a la forma primigenia de lo universal se le ponen obstáculos, entonces ésta se plasma por todas partes en su forma secundaria”.
                                                                                                                               R.W. Emerson


Leer esta cita y abrirséme un horizonte extenso y plagado de posibilidades fue todo una. Como las plantas, me dije. Si es que Todo está en las plantas, en la vida en toda sus manifestaciones. Si es que todo es lo mismo, sólo hace falta mirar con atención, no cerrarse en los límites de nuestra corta y pobre experiencia. Somos naturaleza, somos vida y la vida se expande, La vida vence.

Y aquí seguimos. El dolor retrocede y da paso a la esperanza, a la recuperación. Como las plantas. Ayer tuve que quemar muchas podas, pero sentía el fuego purificador, como parte esencial del proceso de la vida. No hay que temerlo, hay que quemar para que surja la regeneración. Sí, a veces somos capaces de reciclar, pero otras no; otras veces, sencillamente hay que quemar. Es el proceso natural de la vida.

Sigo. Seguimos. Las decepciones están ahí. Pero también el deseo de saltar sobre ellas. Me revisto de las vidas de las mujeres exiliadas, de las explotadas, de las mutiladas antes incluso de iniciar su desarrollo. Y doy gracias por levantarme cada mañana con la mente ocupada en saber más de las que ya sabemos y algo de las que no sabemos. Reconozco mi pasión,me disculpo ante mis cercanas por mis ausencias. No me he ido, estoy dentro de Oyarzábal, de V. Durán, de Concha Méndez... Estoy.


sábado, 11 de noviembre de 2017

He soñado



Me levanté, como cada mañana, a las seis. Tomé mi pastilla, miré algo en la prensa virtual,  me sentía muy cansada y muy triste -esto último ya va siendo una constante- y me acosté de nuevo. Tal vez sea porque ando corrigiendo textos y siempre que dudo me viene a la cabeza David; tal vez sea porque ayer me enteré de que ha publicado Estado de excepción y ponía a caldo a La Vanguardia por los errores cometidos; o tal vez sea por una añoranza intensa de lo que he vivido hasta ahora, cómo y con quién. El asunto es que he soñado con David Gallego Barbeyto, compañero y maestro de La Escuela de Escritores.

No ha sido gran cosa, pero me he visto junto al grupo del que formaba parte, me he visto en medio de un mundo amable al que siempre había tenido la inmensa suerte de pertenecer. Y al despertar he comprendido mucho mejor y me sentía muy bien, casi feliz.

Porque lo que he vivido este último año ha sido una pesadilla en todos los aspectos. Desconocía que una situación de maltrato pudiera arrebatarte el aire que respiras, o de silencio, o de yo no sabía nada. Pero ya pasó. 

Muchísima suerte, David. Te leeré en cuanto pueda. Todavía tengo el de Chiki en la pila de libros pendientes.Os quiero.

Miedo me da, pero os haré llegar el libro resultante de este precioso proyecto.
                                                                                            

martes, 31 de octubre de 2017

Atrapemos la energía


y llevémosla a buen puerto. Que no nos paralice, ni nos desmoralice, que no nos detenga a entender los porqués de actuaciones que hieren en medio de un silencio elocuente. Hoy, treinta y uno de octubre, amanezco con la determinación de dirigir mi pensamiento, mis palabras, mis dudas, mis anhelos a la buena gente que me rodea y que es mucha. Soy afortunada.


La amabilidad es una dimensión de la política. No es un asunto superfluo sino parte fundamental de una manera de hacer las cosas. (Marcela Lagarde de los Ríos)

Cerramos un ciclo y abrimos otro. Como diría Carmen de Burgos: "Lo hermoso es sentir la vida".
Atrás dejamos algo hermoso también. Pero El encaje en España es imposible cuando las hiladas, grosores, colores y agujas no encajan para dar continuidad a la labor.