martes, 20 de junio de 2017

Jan y yo


Primero la vi en un semanal de El País y me quedé ahí, pegada, en esa especie de vacío en el que nos instalamos cuando no tenemos referentes. Miraba las fotografías de dos mujeres que podían ser yo dentro de algunos años, pero no eran yo, eran otras. Guardé aquel número en el armario donde guardo mis cosas importantes, mis cosas pendientes de comprender. Si yo os contara lo que guardo ahí…
Luego llegó mi librera feminista con su cartita mensual. Es preciosa –mi librera y sus cartitas-. Me encanta cuando entre una amalgama de libros comentados y escritos por mujeres hace un recuadro y dentro de él centra un título: los chicos también escriben. Y nos comenta siete u ocho obras de escritores con la letra reducida a ocho. “Doce a ocho”, pienso. Ganamos las mujeres, aunque sea en la letra. Es un puntazo mi librera. Me hace reír y sonreír, que las dos cosas son importantes.
Pues eso. Llegó aquella cartita mensual y dentro de ella el comentario sobre un libro: “El enigma”, de Jan Morris. En dicho comentario había rescatado una de las peticiones que Jan, cuando era muy pequeñita, bajo la mesa, mientras oraba, repetía y suplicaba: “y por favor, Señor, permite que sea una niña”.
Corrí hacia el armario donde guardo mis cosas importantes y allí estaba Jan y la que fue su mujer y ahora era su amiga. Descansaban plácidamente en una hamaca del jardín. Me faltaba agilidad en los dedos para pedir el libro, para saber de Jan, para saber qué ocurre dentro de una persona que lo tiene aparentemente todo: oficio bien remunerado, mujer, hijas e hijos, posición social, reconocimiento, respeto…y con todo esto se siente ajena a sí misma, quiere reconocerse y se embarca en busca de una identidad que no coincide con su biología. Dios era silencio, tenía que ser ella la que se ocupara.
Leí con avidez, casi sin descanso y pasé por el calvario, la valentía y la honestidad de Jan. Primero debía explicar a sus hijos, a su mujer; luego vendría su reasignación sexual con visitas médicas, hormonas, operaciones y por último enfrentarse a una sociedad que desprecia lo diferente.
Me di cuenta de la importancia de la palabra para comprender y hacernos comprender y también me di cuenta de que tal vez el mundo era mucho más diverso de lo que me habían contado. Y más hermoso.
Y Jan se hizo mujer, /de pelo largo, / ojos, / nariz y boca de mujer. Dios quedó al margen.
Y cuando terminé el libro, también yo era otra, más despierta, más sensible a lo diferente, al sufrimiento humano.
Pienso que Jan me hizo mejor persona.



jueves, 8 de junio de 2017

De la pobreza



Siempre he admirado a Leonardo Boff. Sólo he leído un libro suyo que me regaló mi hermana: Ecología. Y cada vez que puedo leo su columna semanal. Es estupendo, radical. Empiezo a moverme de sitio en el sentido del término "radical". A veces nos atribuimos etiquetas con demasiado desparpajo; otras incluso con insolencia.
Y entiendo que la raíz de prácticamente todos los males está en la pobreza. Generalmente se debe a la pobreza económica que va ligada, la mayor parte de las veces, a la pobreza intelectual, emocional. 
El desigual reparto de los recursos, la explotación, la expulsión del mercado de trabajo, la propiedad privada y la privatización de lo público es lo que lleva a las personas a sobrevivir como sea, como puedan. Denunciamos los síntomas, y casi siempre desde una situación de superioridad, pero obviamos las causas. Y la causa principal, la causa generadora de la mayor parte de los males no es sino un sistema criminal y corrupto capaz de reconvertir causas sociales y presentarlas como logros propios para maquillar en algo su voracidad.
Acerquémonos a realidades que nos quedan lejos, conozcamos historias, motivaciones, infancias, y entonces exijamos un salario digno, formación y respeto.
 La primera dignidad de las mujeres es el derecho a comer, a tener un techo, y si el Sistema se lo niega deberán procurárselo por los medios que sean. Yo también lo haría.
Leonardo Boff nos habla de la Declaración de la ilegalidad de la pobreza ante la ONU. Y yo me pregunto si servirá de algo. Declaramos la pobreza ilegal ¿y quién iría a la cárcel?
Aquí vemos parte de la oleada de despidos en el mundo ¿Hemos pensado en las tragedias de estas familias una a una?
¿Hemos pensado a qué se verán abocados hombres y mujeres?
Pues eso. Pongamos la mirada en la diana generadora de este desastre y pensemos en un mejor hacer, si es que aún podemos hacer algo.

 El ser que ha sufrido más injusticia de la creación no son las ballenas ni el oso panda de China, sino los pobres del mundo, pues estos se ven condenados a morir antes de tiempo, o los pueblos en extinción como los caiapós y los yanomamis del Brasil entre otros. De ahí el motivo insoslayable de la opción por los pobres.
                                                                                                                          Ecología. L. Boff


domingo, 4 de junio de 2017

Mi primera escuela



Llevo varios días mirando esta fotografía. Así era yo cuando llegué a mi primera escuela. Me gustaba sentarme en las escaleras y recuerdo que en una ocasión un compañero me dijo: apártate, nene. Entré a un aseo y me miré al espejo ¿Era demasiado joven, tenía aspecto de chico? Me gustaba llevar pantalones y la ropa no demasiado ajustada. Tampoco me gustaban los pendientes. No me preocupé demasiado. Era feliz y estaba enamorada de Jaime. Compartíamos ideales, amor y humor. No se podía pedir más.

Quería a mis niños -entonces ni se nos pasaba por la cabeza el lenguaje inclusivo-. Hoy pienso en Cati, Yolanda, Ana, Verónica... y reconozco la injusticia de negarlas cuando ya es demasiado tarde

¿Quién era yo, qué potencialidades tenía, por qué en mi imaginario no cabía más que la heteronormatividad o la opción sexual inmóvil, estanca? Hoy me respondo a ciertas preguntas y comprendo la intencionalidad de una educación y también cómo las gastaba esa educación a personas que no encajaban en el molde.

Lo más triste de todo es que seguimos prácticamente igual. Reconozco el recorrido, pero siento que apenas es nada para lo que nos queda.

Porque yo podría ser tú, amiga mía, amigo mío. Y al revés.


No som res si no som amb vosaltres
que no som si no sou amb nosaltres
    
                                    Lluis Lllach




miércoles, 24 de mayo de 2017

Del uso de los espacios


Recuerdo aquella conferencia de Marina Subirats sobre el uso de los espacios y recuerdo cómo abrió en mí todo un horizonte de observación y reflexión. Desde la ventana de mi aula comprobaba que, efectivamente, los chicos ocupaban el centro del espacio y las chicas los márgenes. Empecé a observarme a mí misma y me di cuenta que cuando explicaba miraba más a los chicos que a las chicas. Había que desaprender rápidamente y para equilibrar la balanza debía dar más protagonismo a las chicas, mirarlas, preguntarles, animarlas a salir y expresarse. Grande es mi agradecimiento a MarinaSubirats que empezó hablando de la faja y el velo como elementos de sujección a las mujeres y acabó metida en mi aula, en mi día a día, en mí. Me enseñó a pensar, o a mejor pensar, como tantas otras.

Hoy la tengo muy presente al ver lo fácil que resulta perder las conquistas realizadas y una de las causas primeras entiendo que es la falta de comunicación, la falta de un poner en funcionamiento la inteligencia colectiva. No es difícil si se presupone en todas el anhelo de un bien superior. Conjuntos y subconjuntos de grupos no hacen más que dividir las fuerzas y enseñarnos a recelar, a hacer juicios de intenciones, a presuponer.

No se pueden hurtar debates y en una situación de urgencia, aunque sea a medianoche. Cada momento que pasa sin abordar un problema lo enquista. Y debemos defender los espacios conquistados con resolución y elegancia. No es difícil. O sí. No lo sé.

También ayuda mucho la humildad, el pedir disculpas si una compañera se ha sentido herida cuando no había intención de herir. Ahora bien, si lo había -que todo es posible-, entonces ya no hay salida.

Hay una película "Tierra de Ángeles" que nos enseña la importancia de que todas formemos parte de un proyecto. Es posible, que en algún caso,pueda faltar alguna, pero es necesario que no perdamos de vista que ése debe ser el espíritu.

Tenemos más poder del que creemos, el asunto es para qué lo usamos.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Programación XII muestra de cine LGTBI Murcia


El Colectivo No te prives junto con la Filmoteca de la Región de Murcia han sido los encargados de programar tanto el cine como las conferencias y entrega de premios en torno a la comunidad LGTBI. No siento más que agradecimiento al ser consciente de la labor que llevan adelante para favorecer la convivencia y prevenir la lgtbifobia.


Dentro de las muchas actividades he podido asistir a la película Bar Bahar dirigida por Maysaloun Hamoud en la que nos muestra la vida de tres mujeres palestinas y sus entornos en Tel Aviv. Modernidad y tradición se funden y nos muestran una realidad que nunca la hubiese concebido así. Los estereotipos se nos cuelan por todos lados y por muy atenta que estés. Hay escenas que valen el viaje de ida y vuelta andando. Tras la violación de una de ellas las otras dos la desvisten, la duchan, la enjabonan... Una cámara lenta recoge el momento del contacto de unas manos suaves con el jabón y el agua sobre la piel en un intento por restañar la extensa herida sufrida. La escena viene y va y me sugiere el poder sanador de la amistad o la sensibilidad para respetar espacios y la determinación para hacer justicia.


Ayer fue Moonlight en la que un joven afroamericano tendrá que hacer frente a su diferencia frente a un mundo hostil y asfixiante en el que para sobrevivir tendrá que transformarse en lo que no es. Pensaba que esta realidad nos sucede a todas las personas en mayor o menor medida. El daño que sufres te lleva al aislamiento, la retirada o la transformación en alguien ajeno a ti.
Racismo, sexismo, machismo,  homosexualidad, drogas... Películas necesarias para adquirir conciencia de las muchas y difíciles maneras de estar en el mundo frente a una sociedad hostil a lo diferente.

Asistí también a la charla "El género como cuestión fluida" a cargo de María Carmen López, de Assex, una Asociación de sexualidad educativa. 
Reconozco cuánto aprendí sobre la necesidad de nombrar, porque lo que no se nombra no existe. Esto que hemos repetido tantas veces, pero que no queremos que salga de un ámbito determinado. Y hay que nombrar sin miedo y aprender a disentir con humildad.
Magníficos carteles para la visibilización de las personas transgénero, estupendo el programa que ofertan en los centros educativos, estupendo trabajo. Un orgullo pertenecer a este Colectivo.

Gracias de corazón. Volveré.

martes, 9 de mayo de 2017

Transexualidad. Respuesta a Miranda Yardley


Ayer leí el artículo de Miranda Yardley con un título definitivo: la ideología transgénero no apoya a las mujeres, seguido de una serie de recomendaciones que la ideología transgénero debería de hacer para apoyarlas. Ni por un momento cuestiona si en la discriminación que sufre este colectivo tenemos algo que ver la sociedad y la presión que se ejerce sobre lo diferente, lo no normativo.
Es por lo que expreso mi punto de vista a continuación. He recogido lo que me parece más relevante en los puntos que plantea, aunque se puede leer el artículo completo en el enlace aportado.

Punto 1
Aceptar que el feminismo y otros movimientos de mujeres no se centran, y no deberían, en la gente transgénero. En este momento, lo trans domina las discusiones e incluso provoca enormes fisuras ideológicas dentro del feminismo
El feminismo no se centra, ni debería centrarse en las mujeres transgénero. Sencillamente aceptarlas respetando su identidad y seguir adelante. Si lo trans domina las discusiones feministas es porque 1º: o bien no se acepta a las mujeres trans en los espacios feministas o 2º: las reivindicaciones de Igualdad con todos sus derivados no son tan potentes o prioritarias si dan lugar  a que sean desplazadas por la problemática trans.

El hacer referencia a la mutilación genital lo considero demagogia.

Punto 2
Aceptar que tienen un vínculo endeble con la ciencia.
La ciencia se ha limitado a patologizarlas, a catalogarlas de enfermas mentales y a proponer la cirugía para llegar a la “normalización”. ¿Aceptamos o no la diversidad?, ¿Aceptamos las identidades?, ¿al colectivo LGTBI?
¿Respetamos que cuando las personas transgénero reivindican ser lo que sienten y viven el rechazo tienen que activarse para ser visibles y respetadas como ha sucedido con cualquier otro colectivo oprimido desde que el mundo es mundo?
Considero que el movimiento feminista es un movimiento político que tiene como objetivo la transformación de la sociedad, lo cual lleva a denunciar y amparar a los grupos oprimidos, también a las mujeres trans, atrapadas por un sistema que sólo concibe un modelo binario.

Punto 3
Aceptar que sexo y género no son la misma cosa… todas las transmujeres son biológicamente machos.
¿Y? Hay niñas con pene y niños con vulva. Está defendiendo exclusivamente que la biología es lo que marca, que la biología es un destino. Está negando una realidad. Y no perdamos de vista que una mujer trans está perdiendo los privilegios  patriarcales ¿Son masoquistas estas mujeres?

Punto 4
Aceptar que el feminismo es para las mujeres y las niñas y no para las transmujeres
Niega las construcciones identitarias de un plumazo. Y el feminismo ha de respetarse a sí mismo y hacerse respetar. Con estas generalizaciones lo que hace Yardley es cosificar a las mujeres trans. Si existen ataques, se contestan; si existe un problema, se aborda, pero de entrada no podemos excluir, porque entonces seremos lo que tanto nos molesta: excluyentes.

Punto 5
Dejar de alegar que son mujeres  basados en la suposición desacreditada y sin base científica, de que hay un sexo cerebral.
No es una alegación. Es una realidad. Otra realidad que niega. El sexo está en el cerebro.
El área preóptica del hipotálamo, encargada de regular las conductas de apareamiento, tiene casi el doble de tamaño en los hombres en comparación con las mujeres, y tiene también casi el doble de células, una distinción que al parecer comienza a desarrollarse a partir de los 4 años de edad.

Punto 6
Dejar de insistir en que se borre el lenguaje apto para describir a más del 50% de la población con tal de satisfacer los frágiles egos de ese 0’3% que constituye la gente trans
Me duele leer esta idea así expresada. Parece que el “ser más” sea un argumento válido. Si la realidad cambia o una realidad negada sale a la superficie habrá que nombrarla, identificarla. En cuanto a “los frágiles egos” deberíamos preguntarnos, de ser así, si tenemos alguna responsabilidad como sociedad.

Punto 7
Reconocer que las vidas trans son diferentes de las vidas de las mujeres y que las mujeres tienen derecho a sus propios espacios
Y tanto que lo reconocen, puesto que las viven. Viene a decir: Vive tu vida como puedas, deja mis espacios y no me compliques. Otra vez las niega, las excluye, no las reconoce. También entiendo que dentro de las vidas trans existe parecida diversidad o diferencias que dentro de las vidas de las mujeres "normalizadas".

Punto 9
Aceptar que las lesbianas son mujeres que se sienten atraídas por las mujeres.
¿Acaso no aceptan que las lesbianas se sienten atraídas por mujeres? Y dentro de las lesbianas como dentro de cualquier grupo las habrá transfóbicas o no transfóbicas. Qué tiene que ver esto con la aceptación de una mujer trans?¿Acaso viene a ligarte o violarte? No reconoce a la persona.

Punto 10
Aceptar que los hombres y las mujeres son socializados de manera distinta
Sí, los hombres y las mujeres son socializados de maneras distintas, hasta ahora. Por fortuna tenemos ya un colectivo de madres y padres que detectan, apoyan y socializan a sus niños con vulva como niños y viceversa. El sufrimiento que les ha supuesto a las comunidades trans esa “socialización” es cuanto menos para comprender reacciones digamos que políticamente incorrectas.A pesar de que como dice Miquel Missé se refuerza el sistema binario negando pues la diversidad. Motivo de reflexión seria.

Punto 11.
No es aceptable que acalles todo debate que no puedes dominar
Ahí sí que estamos de acuerdo. Negar debates enquista el resentimiento y no ayuda en nada a crecer, comprendernos y comprender el mundo que nos rodea.

Punto 12.
Aceptar que la realidad es un obstáculo para que el término de la transmujer consiga hacer de las transmujeres un subconjunto de las mujeres
Entiendo que la realidad es cambiante, como el lenguaje. Nombrarse transmujeres es una manera de visibilizarse, de reivindicar derechos por conquistar. No pueden ni cambiar su nombre en el DNI si no aceptan ser enfermas mentales.

En la conclusión.
 ¿No contribuimos nosotras, la sociedad en general a que no puedan pensarse o vivirse como personas normales? ¿No es la mirada del otro la que marca cómo nos miramos? ¿No tenemos ninguna responsabilidad mujeres y hombres en este asunto?

"Tenía siete años, apenas siete años, ¡Qué siete años!¿no llegaba a cinco siquiera!
De pronto unas voces en la calle gritaron ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
"Soy acaso negra?"- me dije. Sí!
"Qué cosa es ser negra?" ¡Negra!
Y yo no sabía la triste verdad que aquello escondía. ¡Negra!
Y me sentí negra, ¡Negra! Como ellos decían ¡Negra!
Y retrocedí ¡Negra! Como ellos querían ¡Negra!
Y odié mis cabellos y mis labios gruesos y miré apenada mi carne tostada. Y retrocedí ¡Negra!

Me Gritaron Negra. Victoria Santa Cruz





domingo, 7 de mayo de 2017

La memoria y el perdón. Amelia Valcárcel


La memoria y el perdón es el último libro de Amelia Valcárcel. Recuerdo haber comentado con unas amigas que últimamente pensaba mucho en el perdón ¿Quién no ha dicho alguna vez "perdóname"? No hace mucho solicité un perdón que me fue concedido. Otras veces he sido yo la que ha recibido esa demanda y he podido comprobar que a veces la ofensa recibida se disuelve como un azucarillo en agua, sin necesidad de concretar la solicitud, pero otras no. No depende de nuestra voluntad. Y eso es terrible, o humillante, o tal vez requiere la aceptación de nuestra condición, de nuestros límites.
Una ofensa la concibo como un dardo que afecta a zonas vitales o superficiales. Y a veces el perdón tiene un aliado: el olvido. Pero entonces, ¿estamos perdonando?

Amelia Valcárcel se pregunta si es posible, si sirve para algo, quién puede hacerlo... Y yo encuentro multitud de matices en base a mi experiencia.

Reconozco que compré el libro enseguida pensando que el tratamiento del perdón sería personal, pero era colectivo. Aunque la colectividad está conformada por personas, por lo que son traspasables las reflexiones de uno a otro plano.

También juega un papel importante la intencionalidad de la persona que te haya ofendido o a la que hayas ofendido, aunque eso ya es subjetivo. 

¿Cómo podría perdonar Primo Lévi la serie de crueldades inimaginables descritas en su libro Si esto es un hombre?, nos recuerda Amelia Valcárcel. "Abandonad toda esperanza", olvida lo que has sido y esperado, aunque esto desemboca directamente en la muerte. Primo Levi acabó tirándose por el hueco de una escalera.

¡No esperéis ya más ver el cielo!
Aquí vengo a llevaros a la otra orilla
a las tinieblas eternas, al calor y al hielo

La Divina comedia. El Infierno. Parte III