miércoles, 20 de septiembre de 2017

Escritura y meditación


¿Qué anda mal?  De hecho, nada en absoluto está mal, absolutamente nada. La situación es muy bella -al menos desde el punto de vista del amigo espiritual-. Pero este periodo de espera, durante el cual tratamos de terminar con algo, es en sí un error; porque un periodo de espera significa demasiada concentración en una misma, trabajar internamente en vez de trabajar hacia afuera. Hay cierta tendencia a autocentralizarse y nuestra vida psicológica, nuestro estado de ánimo, se construye alrededor de la idea de que estamos enfrascados en la actividad más importante de nuestras vidas. Esto es lo que anda mal.


Chögyam Trungpa. "Más allá del materialismo espiritual.


Hago un curso de escritura y meditación dirigido y guiado por Isabel Cañelles.


Meditación y escritura automática todo seguido a primera hora de la mañana; luego la propuesta de trabajo y dos días a la semana encuentro con los compañerxs a través de videoconferencia. Construir un personaje a través de unos cuestionarios, destacar cosas que te gustan o no, buscar sustantivos y al azar construir una historia con el primero y el último. Necesitaba este curso y me parece muy valioso para personas amantes o interesadas tanto en la escritura como en la meditación, para personas que buscan, que necesitan de la expresión, que disfrutan con ella, que necesitan entrenamiento de la mente para evitar ignorancias, apegos y rechazos que nos hacen más vulnerables.

Ya queda poquito, pero las herramientas recibidas ya son mías y puedo usarlas cada vez que quiera. Gracias, Isa.
Y gracias también a todas las personas que me han acompañado en este viaje (Joana, Pepe, Pily, Paz, Consuelo, Pilar, Garbiñe, Mikel, Susana, Rosa), que han leído mis textos, los han comentado. Ya formáis parte de mi pequeño-gran mundo.

jueves, 31 de agosto de 2017

Sobre mentiras secretos y silencios



Fue hace unos años, cuando Ana y yo asistimos al Centro Escuela La loba y allí, bajo la sugerencia de Alicia,  leí "Sobre mentiras secretos y silencios. Nunca había leído a Adrianne Rich y al regresar me compré unos libros de poemas y algún ensayo. Pero el efecto que me produjo aquel libro, el tenerlo que dejar fuera de mi alcance me produjo una especie de desasosiego que he remediado hace unos meses. Murió en 2012 y asistí a un acto en Murcia en su memoria. Ya la sabía una de las grandes, pero al leerla de nuevo estos últimos días me ha dejado un poso de admiración y complicidad que agradezco en lo más hondo.
Pienso que me seducen a la par su escritura y su honestidad. Una mujer que teniéndolo todo no tenía nada, porque eso sucede cuando respondes al mandato establecido y te olvidas de lo que tú eres en esencia.
Adrianne Rich nos enseña a pensar y, si aspiramos a una vida auténtica, nos enseña a actuar, a vivir sin miedo. También a leer, pues su capacidad de análisis, su vasto conocimiento de la historia, de las autoras que aborda nos conduce al deseo de releer de nuevo a Charlotte Bronte -simple en apariencia-, Emily Dickinson -críptica, enigmática-. Quisieras quedarte en alguna de estas mujeres y pasar de puntillas por ciertos análisis que te ayudan a un mejor ver el mundo que te rodea. Pero no caigo en esa tentación, leo con atención, subrayo, comprendo y me posiciono. Por respeto a mí, a la verdad. Salgo fortalecida.
Profundamente anticapitalista, antisistema. Sus reflexiones sobre la educación en general y la educación universitaria en particular, sus proyectos de trabajo, su rechazo a la Medalla Nacional de las Artes, durante el mandato de Clinton con una carta en la que explica los porqués, nos enseña el valor de la coherencia como principio irrenunciable.
Termina el libro con un ensayo en el que relaciona feminismo, racismo y ginofobia. El silencio que rodea la vida de las lesbianas y las negras, la distancia que separa a mujeres blancas y negras. Aborda el control que se ejerce sobre el cuerpo de las mujeres, ora fomentando la maternidad, ora la esterilización, según interese a los amos del mundo. Murió sin haber concebido en su imaginario esta monstruosidad de los vientres de alquiler.

"De nosotras se espera que mintamos con nuestros cuerpos: teñirnos, decolorarnos, desrizarnos o rizarnos el pelo, depilarnos las cejas, rasurarnos las exilas, ponernos rellenos en diferentes lugares o adornarnos con encajes, caminar con pasos cortos, esmaltarnos las uñas de los pies y las manos, y usar ropas que realcen nuestro desamparo." (Adrianne Rich)

miércoles, 2 de agosto de 2017

Oculto sendero



Otro de los libros que me han calado, de los que llevo leídos este verano, ha sido Oculto sendero de Elena Fortún. Parece ser que es autobiográfico, pero hay que ser una gran escritora para escribir cómo vives lo que vives, qué te sucede, qué anhelas... Y absolutamente siempre que lees un gran libro terminas dentro de él, en algún aspecto te reconoces ahí agazapada desde siempre y eso te hace sentir más confortada, menos sola.

Hace un par de meses asistí al acto de entrega de la Pluma de Plata a Mili Hernández, que representa a la librería Berkana, un icono afincado en Chueca por los derechos LGTBI. Mili Hernández nos contó su extrañeza desde bien pequeña al mirar un mundo en el que no se reconocía. Extrañeza, tristeza, desamparo, aislamiento. Entonces viajó a Londres -eran los años 60/70- entró a la librería Oscar Wilde- y comenzó un proceso de descubrimiento de quién era a través de los libros allí expuestos. Lo que me pasaba a mí les pasaba a otras personas, en este presente y en un pasado, nos decía. De allí fue a Nueva York y el sentido de pertenencia fue aun mayor. Nos transmitió su emoción a la vez que un reproche a la sociedad mojigata que habitamos: ¿dónde está nuestra memoria, dónde el sufrimiento, la cárcel, las palizas de tantas personas diferentes, dónde los silencios, el desprecio contenido en el mejor de los casos? Pensamos en la Memoria Histórica, tenemos una Ley de Memoria, pero sigue faltando "nuestra" Memoria. Cómo me emocionó Mili Hernández, cuánta verdad en sus palabras y cuánta insolencia había en gran parte de mi vida por mi no mirada sobre mis congéneres. Regresó a Epaña y junto a su compañera montaron Berkana. Una gran apuesta con la que ganamos todas.
Y a eso iba con Oculto Sendero. La protagonista no se identifica con la niña que es, o con lo que socialmente se espera de lo que debe ser una niña. Rechaza las puntillas, los vestidos emperifollados, los juegos de chicas, pero no sabe porqué. No tiene referentes, no tiene más que una tristeza inmensa, una madre represora y el apoyo de los libros. Llega a casarse incluso, pero el rechazo al sexo y a una vida programada en la que no cabe la expresión de un anhelo que trasciende su día a día, porque las mujeres no son ni deben ser nada, la hace infeliz. Una infelicidad sorda, resignada, doliente. Quiere ser como todo el mundo, pero no lo es. El nivel de opresión que sientes como lectora activa es insoportable a veces.
Hasta que un día alguien la pone frente al espejo de sí misma a través de las otras. Ni lo había imaginado, ni lo había concebido. Era un sendero oculto al que no había manera de llegar si no era a través de iniciadas.Y se adentra en él.
Y cierras el libro con el regocijo de que, aunque tarde, existen múltiples senderos por los que transitar. Existen, sólo hay que estar atentas y saber mirar. 

miércoles, 19 de julio de 2017

De Mª Teresa León y José Luis Ferris




Creía conocer bastante bien la vida de Mª Teresa León y cuántos errores y no pequeños contenía. Mientras daba con alguna de esas malinterpretaciones pensaba en mi vida, en la vida de las otras personas. Creemos conocerlas, creen conocernos y no es cierto. Por eso agradezco a JL Ferris que haya puesto ese empeño y dedicación en poner las palabras justas contra el olvido.

Dentro del activismo político de los dos, justo es reconocer que vivieron una situación de privilegio. La clase política se protege, eran brillantes intelectuales de izquierdas, del Partido Comunista, y siempre tenían unas manos tendidas donde quiera que fuesen. Les avalaba su compromiso, sí, pero para otros ese aval no fue suficiente. Y hablo de Miguel Hernández. Tal vez "él se lo buscó" como dijo su padre el día que venían sus amigos de su entierro; tal vez se lo buscó por tener el descaro de enfrentarse a todo un grupo, concienciado, sí, pero celebrando fiestas mientras otros morían o veían morir a compañeros en el frente. "Aquí hay mucha puta y mucho hijo de puta". Y esa fue su sentencia. No la bofetada de Mª Teresa, sino el olvido al dejarlo solo al marcharse y el olvido al elaborar una lista de compañeros que debían tener protección en la embajada chilena a cuyo frente estaba  Carlos Morla Lynch.

Otra cosa que ha regresado a mí con una virulencia intensa ha sido el recordar el comportamiento de Pablo Neruda con respecto a su hija Malva Marina nacida con hidrocefalia y rechazada por el poeta en cuanto es consciente del problema. La define como "un ser perfectamente ridículo, una especie de punto y coma, una vampiresa de tres kilos" ¿Cómo se puede salvar la vida a miles de republicanos, componer versos que ya son inmortales y rechazar así a un ser carne de tu carne? Ni siquiera la manutención, nada. Esto es una incógnita para mí. No puedo comprenderlo.

Y por último el gran Alberti, Rafael, su querido Rafael, que se dejó querer y la quiso, pero él siempre cometa y ella cola, el "feminismo de consentimiento" que diríamos ahora. Cuando enfermó, la abandonó también, era demasiado doloroso para él. Como diría B. Gimeno: qué piel tan fina.

De su producción sabemos menos de lo que deberíamos. Por ser mujer. Era buena prosista, creativa, trabajadora, multifacética -teatro, novela, cuentos, adaptaciones para el cine, radio..-

Nos dice Ferris que cuando finalmente y entre muchos convencieron a Alberti para que fuese a verla, perdida toda, perdida ella, Mª Teresa, soy yo, Rafael, ¿no me conoces...? Entonces Mª Teresa León Goyri le propinó una tremenda bofetada.




miércoles, 5 de julio de 2017

De feminismo




La vida del otro, la vida que no es nuestra, es también nuestra vida porque, sea cual fuere el sentido de nuestra vida, este se deriva  precisamente de esa sociabilidad, de ese ser que ya existe, y depende desde el principio de un mundo de otros, formado por y en un mundo social.
Cuerpos aliados y lucha política (Judith Butler)

Esta reflexión de J. Butler la he encontrado a lo largo de mi vida en muy diversas formas y por gentes muy diversas y siempre me ha conmovido. Somos también los otros y las otras. No somos nada si no somos con los otros. La interrelación es un hecho. Y el bien o el mal que hacemos o recibimos dependiendo del lugar donde estamos, también lo es.

Llega un momento en el que hay que dejar ir para reubicarte de nuevo. Y aun doliéndote de las interpretaciones ajenas hay que pasar página. Me consta que ese pasar página también tiene distintas significaciones. Yo me quedo con la mía. 

Y en el ejercicio de mi libertad intentaré la construcción de espacios en los que sentirme/sentirnos cómodas.

El feminismo lo llevo muy adentro. Siento el mismo agradecimiento por las que fueron y nos enseñaron con su ejemplo, con sus palabras, como por las que son y defienden honestamente aquello en lo que creen. Desde Cristhine de Pizán hasta Judith Butler, Victoria Sendón, Betty Friedan, Itziar Ziga, Regina de Paulas, Beatriz Gimeno, Amelia Valcárcel.. Y cuando estoy convencida de algo me gusta ver la mirada de otra persona para reafirmarme o para modificar parte de mi discurso. No me gustan los dogmas, y las consignas para las manifestaciones exclusivamente.

Nos dice nuestra querida Marcela Lagarde que nos han hecho creer que la soledad es negativa. La soledad puede definirse como el tiempo, el espacio, el estado donde no hay otros que actúan como intermediarios con nosotras mismas.

El sentimiento de soledad es angustioso y liberador a un tiempo. Hemos perdido una gran batalla porque se nos ha negado la palabra en múltiples ocasiones, se han hurtado debates, propuestas, se nos ha enjuiciado sin escucharnos siquiera. "Nada ni nadie nos alejará de nuestros objetivos" decía alguien. Perfecto, contestaban otras. Y yo pensaba que no hay objetivo mayor, más prioritario que escucharnos las unas a las otras, comprender razones o al menos intentarlo, mirarnos y acompañarnos hasta en la incomprensión. Pues no. Ahora no toca, como en política. Doce horas de activismo en la calle y ni una sola para escuchar a las compañeras. Otra manera de verlo. Otra manera de actuar: exclusión, negación, dogmas. Y este presente es consecuencia de un pasado: ya es tarde. Penosa gestión de un conflicto que se veía venir.

Al menos temporalmente y en mi caso la soledad es completamente necesaria.

Ahora sí que me voy. Felices vacaciones a la buena gente.



sábado, 1 de julio de 2017

El Orgullo por la Diversidad en Orihuela





Su amor no daña. Tu odio sí.

Ayer convocó el Círculo LGTBI de Podemos Orihuela un acto por la diversidad y el Orgullo de ser como somos o quienes somos.
Me alegraba ver a personas que militan en diferentes partidos, pero que se sumaban a una causa que debe estar por encima de todos ellos. Ojalá el año que viene convoquen el resto de partidos y asociaciones por la diversidad, por los derechos de las personas cuyas vidas son más difíciles de vivir a causa del odio que genera lo diferente. Visibilizar para normalizar es imprescindible.

"Yo era un misterio anatómico, una pregunta que quedó sin respuesta" dice el poeta Lee Mokobe.

Doy con este libro "Mujeres libres" y pienso que no soy libre, que estoy perdiendo mi libertad día a día, momento a momento. Callar por estrategia, callar por hartazgo, callar por liberarte de la toxicidad. Y mientras tanto prenden discursos cargados de mentiras, manipulaciones y juicios de valor, juicios de intenciones.

Libertad de pensamiento y libertad de expresión desde el amor. Porque el amor no daña y el odio sí.


lunes, 26 de junio de 2017

EN GRAND CENTRAL STATION ME SENTÉ Y LLORÉ



Conocí este libro a través de Laura Freixas y siempre estará ligado a ella. Porque la lectura es uno de mis mayores placeres, y agradezco referencias a autoras y a algunos autores como uno de los mayores regalos que puedo recibir. La información es poder, dicen por ahí refiriéndose al campo de la política, pero yo lo aplico al ser íntimo, único, que se alimenta de lo que más necesita y crece y se basta en soledad, incluso en soledad acompañada, por el poder de la palabra, en lo que es mi caso.
Cuando lees vas de asombro en asombro: imposible mejorar esto; pues sí, mejora y mejora con tal cantidad de imágenes que pareciese Elizabeth Smart dotada de un fondo sin fondo de palabras que brillan hasta cegarte.

"Durante tiempo fui burlada. El sentido aleteaba por encima de mi cabeza, siempre fuera de mi alcance. Ahora ha anidado en mí. Se ha hincado en el mismísimo centro del blanco. Yo amo, amo, amo...pero él es también todas las cosas: la noche, las mañanas elásticas, las altas flores de Pascua y las hortensias, los limoneros, las palmeras, las frutas y verduras en brillantes hileras, los pájaros en el pimentero, el sol en el estanque."

Elizabeth vivía en Londres cuando un día entró en una librería, abrió un libro de poemas de un tal George Barker y decidió que ése era el hombre de su vida. Lo buscó hasta dar con él, que ya estaba casado, lo cual no fue impedimento para vivir una historia que dejaría varios hijos.
Pero llegó el desamor. Y la página ciento veintisiete la inicia así: En Grand Central Station me senté y lloré. Lo que sigue es indescriptible ¿Por qué el amor y el dolor se aproximan tanto en la belleza de su expresión?

"El dolor era insoportable, pero yo no quería que terminase: era grandioso como una ópera. Iluminaba todo Grand Centra Station como un Día del Juicio Final. Tenía músculos de acero más poderosos que los de Sansón en plena lucha. Podría haberme mostrado el sueño de Dante entero. Sólo con que hubiera conseguido soportarlo.

Hace poco más de un año, en Nueva York, busqué Grand Central Station me senté y lloré. Lo sentía como mi pequeño y agradecido homenaje.