lunes, 11 de junio de 2007

Yo acuso

¿Cuándo vendrá el ministerio verdaderamente fuerte y patriota, que se atreva de una vez a refundirlo, y renovarlo todo? Conozco a muchas gentes que, suponiendo posible una guerra, tiemblan de angustia, ¡porque saben en qué manos esta la defensa nacional! ¡En qué albergue de intrigas, chismes y dilapidaciones se ha convertido el sagrado asilo donde se decide la suerte de la patria! Espanta la terrible claridad que arroja sobre aquel antro el asunto Dreyfus; el sacrificio humano de un infeliz, de un puerco judío.


Cómo me cuesta mutilar este magnífico Yo acuso. Y digo magnífico porque magno fue su autor, Émili Zola. Porque ganamos estatura moral con sólo leerlo y desearlo para nuestros pueblos, nuestras comunidades. No puedo evitar pensar cómo cambiaría todo si empezasen a salir Émilis Zolas desde todos los pueblos que han justificado, callado y consentido actuaciones grises y mezquinas.


Es un crimen explotar el patriotismo para trabajos de odio; y es un crimen, en fin, hacer del sable un dios moderno, mientras toda la ciencia humana emplea sus trabajos en una obra de verdad y de justicia.


De todas maneras, siento tanta vergüenza al leer el Yo acuso y mirarme...

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