
Qué mal huele este tema en un lugar y en otro. Y me pregunto qué tendrán, mejor dicho, qué dejarán las basuras para que hayamos asistido aquí, en nuestro pueblo, Orihuela, a partidos rotos, concejales implicados de manera más o menos burda, empresarios encarcelados... Supongo que el asunto dejará más beneficios de los que nos cuentan.
Y al ver cómo
Nápoles se asfixia en su propia mierda - en sentido literal y figurado- pues ni el ejército obedece al gobierno- pienso en qué está pasando aquí y porqué.
El problema de Nápoles reside en la falta de vertederos ya que unos se cerraron por obsoletos y no se construyeron otros en su lugar por negarse los Ayuntamientos. Pero eso no nos va a pasar a nosotros puesto que ahí está Torremendo para albergar un vertedero comarcal con capacidad para todo lo que venga. Y el vertedero se ha aprobado con el beneplácito de los dos grandes partidos. Y nuestros votos no eran necesarios para sacarlo adelante, es decir, que debería haber habido un claro convencimiento ético.
Y yo no estaría aquí denunciando las
dudosas prácticas si se me hubiese explicado correctamente por qué es ésta la mejor ubicación. Porque ya está bien de ampararse en informes técnicos. Las cosas se explican a los pueblos, los votos se argumentan y es entonces cuando podremos defender nuestros acuerdos o desacuerdos con la cabeza alta.
Necesitamos la coherencia de nuestros políticos, la transparencia de sus acciones y explicaciones basadas en la razón y la justicia y no en el interés de no sé quién o quiénes. O sí.
Y termino con unos versos de Kavafis que, dolorosamente y al día de hoy, mantienen su vigor y su ironía:
“¿Qué esperamos aquí todos reunidos en esta plaza?
¡Dicen que hoy llegarán los bárbaros!, contestan (...)
-¿Por qué esa pasividad del Senado, por qué no salen los senadores a oponerse a los bárbaros, por qué no dictan una ley que se oponga a ellos?
La gente contesta: No lo hacen porque hoy llegan los bárbaros y serán ellos quienes impongan las leyes (…).
-¿Por qué hay tanto miedo y desasosiego? ¿Por qué la gente honesta se esconde con rostro preocupado?
Porque hoy van a llegar los bárbaros y entonces ellos no podrán sobrevivir por ser honestos…
El poema continúa, pasa la noche y llega el día siguiente, y el poeta observa que el pueblo sigue reunido.
-¿Por qué la gente está con ese rostro de preocupación, de angustia?
Alguien contesta: Porque no han llegado los bárbaros.
El poeta pregunta: -¿Qué ha sucedido?Respuesta: Hemos descubierto que los bárbaros ya habitan entre nosotros, gobiernan el Senado, están impresos en la ley, duermen en la cama donde duerme el presidente, viajan en automóviles, están en la empresa, y lo más grave, es que están ya entre nosotros mismos, en nuestras apetencias y en nuestros sueños!(…)
Quién tendrá la valentía de expulsarlos (?)”